17 oct. 2009

NAJMISHK


No encuentro la forma de iniciar el relato de esta salida que tiene plan de travesía entendida para dos días comenzando por el río Ewan sur en este caso,hasta su desembocadura en el Atlántico.., para luego ingresar al mar y remar 15 kms. hacia el norte hasta concluir.

Voy a empezar diciendo que el AVATAR es un "vehículo único". Me permite ir a surcar zonas no sólo bellas, peculiares y poco exploradas en esta isla, sino que sabiamente me conecta con esa otra faceta profunda y escondida: la histórica, la cultural...como quieran llamarle.

Esa faceta que a mi modo de ver está muy cargada de emotividad y simbolismo.., donde el lugar se va manifestando solo mientras más me adentro con el kayak.

Personalmente creo que estos componentes: el kayak y el "viaje al que te lleva" tienen una fusión tan inteligente y prolija que vale la pena transmitir.

He descubierto que el Avatar no me ha llevado por nada a lugares tan especiales, lejos del ruido de la marca del hombre "supuestamente civilizado".

Más no adentramos en la tierra , más profundo el crecimiento y la conexión con mi interior, más grande es el respeto que tengo por esta tierra que me cobija, más valoro SU VERDADERA ESENCIA.

Por ello mismo al llegar al lugar de partida, pido íntimamente permiso a la naturaleza y al Shelk´nam para ingresar a la legendaria "NAJMISHK", zona de caza y campamento de los shelknam que habitaban esta región de la isla.

Siempre tengo presente que si bien hoy todo pareciera ser tan accesible a través de una ruta pavimentada, todavía permanece casi palpable la huella del ona subyacente en la tierra que surcaba con mucha autonomía y sentido de poder hace un poco mas de 100 años.

Como si la historia volviese atrás caprichosamente, para acceder a la zona fuera de la ruta, tras el alambrado, necesitamos otro permiso y la llave de una tranquera proveniente de la Estancia Viamonte, que nació hacia principios del 1900 de la mano de Lucas Bridges, el llamado "Indio blanco", que construyó un sendero para el transporte del ganado (Sendero Bridges) con la colaboración de sus amigos onas, el cual nace en la Estancia Harberton en la costa del Canal Beagle y llega hasta esta zona oriental norte, atravesando gran parte de la isla y toda clase de terrenos. Vale la pena aclarar que este sendero todavía existe y es recorrido en estos días.

Estamos ingresando a un territorio de asentamiento del clan Najmishk, que comprendía ríos y manantiales de aguas cristalinas de su preferencia, praderas de pasto verdes hoy ideales para el engorde de ganado ovino.Colinas boscosas que culminan hacia el mar en promontorios altos que hoy llamamos cabos con importantes acantilados donde anida el cóndor andino y abundan los pájaros que formaban parte de la dieta del ona, y playas rocosas donde realizaba la extracción de mariscos para su consumo también.

Es precisamente en el cabo Ewan , en la desembocadura del río que navegamos , que nuestro compañero del EKIPO Martin, encontró hace cerca de 10 años los restos óseos de un habitante primitivo de esta zona, y en derredor puntas de flecha: un verdadero hallazgo de valor incalculable.

¿cómo no sentir que la historia está tan presente aún?


¿Que debo solemnemente estar a la altura de las circunstancias y merecer el derecho de pisar esta tierra?

Por este mismo Sendero Bridges, que específicamente pasa en su salida al mar a unos 800 mts. de la desembocadura y del cabo del mismo nombre.. pasó de niña con sus padres camino a Harberton y posteriormente a Moat en el Beagle, la "India Varela", Enriqueta Gastelumendi, abuela de Marcelo, otro integrante del EKIPO que hoy va con nosotros.

Es ahí donde vamos, al corazón mismo de Najmishk, y no hay forma de que la carga emotiva de este lugar nos resulte indiferente.

Nuestro campamento será instalado al pie del cabo Ewan , sobre el río que nos trae tan manso, tan dócil y compañero, contemplando el paisaje de llanura y colinas bajas arboladas donde pastan en tranquilidad ininterrumpida las ovejas ya con crías muy pequeñas...

Y a la vez quedaremos emplazados a pasos del mar, que se deja sentir, tan imponente su presencia, su sonido, su olor, sus rastros en la ribera del río en los últimos metros que son invadidos por la marea que ingresa cada día.-

En tanta vuelta que el Ewan nos tenía deparada, venía una sorpresa, más que impactante para mí , a todo el clima que ya venía viviendo. Por la derecha recostada en el campo como un espectro: UNA GRAN CARRETA, que desde el kayak y en el río parecía aún mas gigantesca.

Todo en mi cabeza pareció cubrirse de un manto irreal, como si el tiempo realmente volviese atrás y no se necesitara recurrir a los libros y a la memoria.


Si pertenecía a la epoca de Bridges, había cumplido su propósito y, mas allá de la madera desgastada por el tiempo y la humedad, me pareció muy imponente y entera. No pude más que imaginarla andando por el campo camino a la estancia y me pregunté si quienes la ocupaban repararían en la belleza de este lugar como yo, qué pensamientos atravesarían sus mentes, si avisoraban el cambio inexorable que se avecinaba para esta región , la irremediable desaparición del shelk´nam, mientras el hombre blanco avanzaba por los campos estableciendo límites con el alambrado donde antes sólo se debía pedir permiso a los clanes aborígenes para adentrarse en sus territorios de caza y el terreno estaba como la naturaleza y Dios lo habían dispuesto...

Finalmente después de 1 hora y 40 minutos de remo, en las últimas vueltas del río nos aproximamos a la desembocadura y el perfil del cabo se deja ver completo. Es muy bello. Pienso que no se le hace justicia al dejarlo anónimo tras otros de mayor renombre y porte como el Cabo San Pablo, Santa Inés, etc..
Sin dudas, acá es la vedette, pues la sola presencia de este promontorio es lo que le da el toque al sector de la desembocadura.

Exploramos la salida del río al mar, que nos recibe con marea baja, donde éste se retira a una distancia de kilómetro y medio aproximadamente dando lugar a extensísimas playas y ya quedamos envueltos en sus olores, pues al venir por el río todo es diferente.

La visión se extiende inconmensurablemente, arrecia el viento de mar, la sensación térmica baja un poco, es como si el río te cobijara y el mar te instruyera para ser más aguerrido.

Acordamos bajar por el lado derecho frente al cabo y caminar por la larga playa hacia un eventual refugio de pescadores solitario con vista al mar y que da amparo a crudos personajes que visitan la región pocas veces al año. Nos lleva el ánimo de explorar y aprovechar las preciosas horas que estaremos aquí, soy consciente que no volveré muchas veces más.

A lo lejos se divisa el Cabo Santa Inés, inmenso, donde Bridges cita en su libro "El último confín de la Tierra", otro gran campamento shelk´nam que solía juntarse con el de esta zona y aclara que el ona prefería quedar expuesto al viento en las lengas más achaparradas de las zonas altas pero tener óptima visión de la región por si acechaban intrusos o clanes enemigos que no hubiera podido detectar en lo bajo del bosque cerrado.


A pasos del refugio abandonado, nos topamos con un singular personaje retozando en calma, cubierto de arena que el viento hace volar, un LOBO DE DOS PELOS...

Ignorante, se me ocurre que puede estar enfermo, tal vez ensimismada por la soledad del lugar y el viento que no da tregua... victimizo al animal que sólo busca descansar en tierra antes de volver al océano cuando la marea suba.

Mientras hacemos comentarios sobre su estado nos acercamos sutilmente a la supuesta víctima y éste se yergue en clara actitud defensiva y ofensiva, emitiendo una especie de resoplidos, moviendo su cabeza de un lado a otro como advirtiéndonos que no molestemos más. Entendimos el mensaje y nos retiramos.

De vuelta a los kayaks, volteo varias veces para verlo, siento una atracción irresistible; de repente, más tranquilo se sacude, cual si fuera perro, toda la arena del cuerpo y se vuelve a acostar. Y su silueta negra se va perdiendo a la distancia...



Hora de armar el campamento, nos toca cabrestear los botes río arriba hasta tener mediana profundidad como para subirnos y remontar.

Bajo el cabo, del lado del río y al reparo del océano hay una pequeña meseta con una mancha de árboles ideal para instalarnos.

Encallamos y en tierra tiramos de los kayaks hacia este lugar. Tras el esfuerzo, se deja ver que el lugar por su altura tiene una vista privilegiada. Lo demás es relajarse, comer, charlar...

El fuego por su calidez en estas frías latitudes siempre invita y te ayuda a sentirte más a gusto.

Una pareja de zorritos nos espía a unos metros esperando que nos vayamos a dormir como para ver con qué botin se pueden armar.

Sobreviene la noche, con chubascos de agua dispersos que van y vienen. Después de la comida se despeja completamente y nos sorprendemos con la visión del firmamento estrellado en esta oscuridad. La Cruz del Sur que nos indica donde está la cordillera y tras ella, Ushuaia.

Sebastián propone hacer una práctica de encendido de bengala del tipo paracaidista, ya que contamos siempre con estos elementos de seguridad pero no hemos tenido la oportunidad de necesitarlos por fortuna. El silencio de la noche se ve momentáneamente interrumpido por el sonido del lanzamiento. Después...todo se ilumina de una tonalidad rojiza que pareciera concentrar tu atención en lo alto, hasta que mirás abajo y descubrís el lugar que de por sí ya te había impactado, en otra perspectiva casi onírica, y nos embarga el silencio...

El momento para mí es como una ensoñación, un instante único, la visión del cabo y su bosque, el perfil de la playa, la silueta de las ovejas , el rancho de pescadores... sólo lo puedo resumir de esta manera: esa imagen me va a acompañar muchos años y va a ser como el momento de magia necesario al que recurriré para recordar que en la vida hay mucho misterio y magia mas allá de esa cosa de lo mundano que a veces embarga...

Al día siguiente, el ingreso al mar requiere evaluación. Subimos a nuestros botes y a medida que avanzamos hacia la desembocadura, sobre la proa de los kayaks ya se divisa no una línea de rompiente, sino una seguidilla de éstas. La incógnita es atravesarlas y quedar bastante más adentro en el mar, corriendo con la posibilidad de un vuelco muy lejos de costa. O bien la otra alternativa es hacer costa al pie del cabo entre las rocas y esperar la pleamar a las 13:30hs., con la desventaja del incremento del viento que para hoy tiene un pronóstico de ráfagas de 50kms/h.



Nos inclinamos por la segunda alternativa, luego de la charla en EKIPO.

En la costa, bajo el cabo Ewan, pudimos observar, oleaje y escarceos producto del rebote en el acantilado y las piedras que lentamente van siendo cubiertas por el mar.

A medida que pasaba el tiempo el pronóstico del viento se hacía real y éste predominaba del NO hacia el lugar donde iríamos.

Una lesión en el hombro que arrastraba Marcelo, sumado a mis reservas de remar 15 kms. en el mar con viento de tal intensidad y tratándose en este caso de un nuevo derrotero sin acceso al mar por parte de vehículos, con zonas acantiladas que eran una incógnita..., dieron como resultado la cancelación de esta etapa, al poner en práctica el análisis del factor grupal que es bueno aceitar todo el tiempo en busca de una lógica razonable siempre en pos de la seguridad y el bienestar de todos.

Viviendo en Tierra del Fuego somos perfectamente conscientes de que las condiciones climáticas por lo general son las que determinan en estos casos el resultado final de los planes originales de las travesías, sobre todo cuando los días son contados.

Con este conocimiento y conciencia es que estaba previsto que un vehículo doble tracción fuera de todas formas el domingo hacia la zona del cabo. Se estableció contacto con el negro Ponce mediante comunicación VHF y nos dispusimos a ingresar desde el mar al río nuevamente para hacer contacto visual y dirigirnos a él, no sin antes sortear un par de rompientes como si el mar no nos dejara ir gratuitamente, mostrándonos con qué poder y fuerza rompe en su ingreso al río en esta zona.


El mar es un organismo con mucha vida, muy cambiante, extremadamente activo; una serie de olas no es igual a otra, y en el sector que pareciera abrir como canales o canaletas sin rompiente por donde ingresar..., en cuestión de segundos todo cambia por completo.

El mar me enseña mucho, es bello, impactante, único.

Me pone la adrenalina a flor de piel y ejerce una atracción en mí increíble.

Y en estos parajes más aislados parece ser más salvaje.

Tan salvaje como Najmishk, que nos deparaba el último sacrificio al encajarse la camioneta con el carro en un turbal que nos obligó a empujar en el último esfuerzo de la jornada.

Siento mucho respeto por esta tierra de sacrificios. Lo fue antes en la época de las carretas y lo sigue siendo aún hoy con la aparente tecnología que intenta simplificarlo todo.

Gracias a Dios cuando te apartas de la ruta hoy, en Tierra del Fuego, el tiempo pareciera haberse detenido.

Moni


1 comentario:

  1. Muy bueno lo que escribis.

    A mo me pasa algo similar con el kayak, los lugares que accedes, los momentos de silencio, etc.


    Segui remando en esa maravillosa isla, ojala algun dia pueda remar por esos pagos.

    abrazo

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